El cierre del gobierno federal más largo en la historia de Estados Unidos parece acercarse a su fin, pero no lo hará sin dejar huella en una economía que ya estaba en dificultades.
Aproximadamente 1.25 millones de empleados federales no han recibido su sueldo desde el 1 de octubre. Miles de vuelos han sido cancelados, una tendencia que se prevé continúe esta semana a pesar de que el Congreso avanza hacia la reapertura del gobierno.
La adjudicación de contratos gubernamentales se ha ralentizado, y algunos beneficiarios de ayuda alimentaria no la han recibido.
La mayor parte de la actividad económica perdida se recuperará cuando el gobierno reabra, ya que los empleados federales recibirán sus salarios atrasados. No obstante, algunos vuelos cancelados no se reprogramarán, las comidas no realizadas en restaurantes no se compensarán, y algunas compras pospuestas no se efectuarán.
“Los cierres de corta duración suelen ser invisibles en los datos, pero este dejará una huella perdurable”, observó Gregory Daco, economista en jefe de la firma contable EY, “tanto por su duración récord como por las crecientes alteraciones en los programas de asistencia social y en los viajes”.
La Oficina de Asuntos Presupuestarios del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) estimó que un cierre de seis semanas reducirá el crecimiento del cuarto trimestre de este año en aproximadamente 1.5 puntos porcentuales. Ello supondría una reducción del crecimiento a la mitad con respecto al tercer trimestre.












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